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La historia de Harriet Tubman: Como utilizar el Sufrimiento personal para ayudar a los demas
La historia de Harriet Tubman es una historia de Superacion. Una mujer, negra y esclava, que hace frente al Sufrimiento personal y de otras personas para rebelarse contra la Injusticia

Hay historias que emocionan. Otras marcan un antes y un despues. Y algunas influyen en el rumbo de la Historia Humana. Esta ultima es el caso de la Historia de Harriet Tubman.
¿No sabes quien es? Te dejo aqui su historia
Harriet Tubman llegó al mundo sin libertad. Desde niña sintió cómo el miedo podía volverse una sombra permanente: los gritos de los capataces, los castigos injustos, la sensación de pertenecerle a alguien. Cuando un golpe brutal en la cabeza casi la mata, el dolor la acompañó para siempre, pero también le despertó una claridad nueva: entendió que la vida no podía ser solo eso. Que dentro de ella había algo indestructible que nadie podía poseer. Cuando decidió escapar, no fue una aventura: fue un acto desesperado de esperanza. Caminó sola en la oscuridad, con el corazón saltándole en el pecho, sintiendo que en cualquier momento podía ser capturada. Pero la noche, lejos de asustarla, se volvió su aliada. Miraba la Estrella del Norte como si fuera un latido del cielo diciéndole: Sigue. No estás sola. Al llegar a Filadelfia y sentir por primera vez el aire de la libertad, lo que la golpeó no fue el alivio, sino un dolor nuevo: su familia seguía encadenada. Esa punzada en el alma fue lo que la hizo regresar una y otra vez, arriesgándolo todo. Cada misión para rescatar a otros era una batalla contra el terror: pasos silenciosos, huidas precipitadas, oraciones murmuradas entre árboles mientras pasaban cazadores con armas. Harriet sabía que la vida de todos dependía de su serenidad. Y aun así, cuando uno de sus viajeros dudaba o quería rendirse, ella lo tomaba de la mano y decía con una firmeza casi maternal: “No vine hasta aquí para dejarte atrás.” Para muchos, Harriet era más que una guía: era una luz en medio de un mundo que había intentado apagarla. Durante la guerra, cuando acompañó al ejército de la Unión, ya no actuaba solo desde el deber: lo hacía desde el duelo, la rabia y la compasión infinita hacia quienes aún sufrían lo que ella había vivido. El día que lideró el ataque que liberó a cientos de personas, vio a niños corriendo hacia ella, sin entender aún que su vida acababa de cambiar. Harriet lloró en silencio, no por tristeza, sino porque por primera vez sintió que su dolor había tenido un propósito inmenso. En sus últimos años, vivió con humildad, rodeada de las personas a las que había dado esperanza. No buscó reconocimiento; buscó paz. Quienes la conocieron decían que tenía una fortaleza suave, una mezcla de ternura y determinación que solo nace en quienes han enfrentado el sufrimiento y, aun así, han elegido amar. Harriet Tubman murió libre, pero sobre todo, murió habiendo hecho libres a otros. Su vida demuestra que incluso en la oscuridad más profunda, una sola persona puede convertirse en faro para miles. ¿Que podemos aprender de esta magnifica historia?

Haz de una desgracia una causa mas grande. Podemos gestionar nuestro sufrimiento personal como acicate y fortaleza para poder ayudar a otras personas

Lucha por la Justicia. Es posible que en tu entorno más cercano no haya «grandes causas». Es probable que lo tuyo sea algo «pequeño» que afecta solo a unas cuantas personas. Luchar por lo que es justo forma parte de la Esencia del Ser Humano. Creer en una causa justa, aunque sea una reivindicacion que afecta a pocas personas, es una manera de recuperar esa Esencia

Haz frente al poderoso si es injusto. Rebelarnos ante la opresión y la injusticia de los poderosos forma parte de nuestra naturaleza. La imposición por la fuerza debe ser combatida desde el enfrentamiento (si puede ser pacífico como Gandhi). Si tragas y aceptas la represión y el sometimiento siempre serás «esclavo» en la medida que gestionas eso como algo «normal» por lo que no merece la pena combatir.

No claudiques ni te rindas sin haber prestado batalla. En algunas ocasiones vemos que nos enfrentamos a un muro. A algo que es más fuerte que nosotros. Que nos cuesta combatir. Son esos momentos de desesperación y abatimiento los que nos hacen reflexionar si merece la pena seguir. Si no terminaremos derrotados y humillados. Son las personas que hacen frente a ese Dolor frente a la posible derrota, aguantando y sacando el Valor suficiente para mirar a la Desesperanza a la cara y decirle «No me voy a rendir. Voy a continuar», las que hacen que las cosas Cambien
¿Qué vas a hacer la próxima vez que tengas un reto enfrente que haga que tu vida o la de los demás pueda mejorar? Acuerdata de Harriet Tubman
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